sábado, 24 de enero de 2009

....Y VICTIMARIAS


VICTIMAS Y VICTIMARIAS Las mujeres en el ejército de los Estados Unidos. Segunda de dos partes.

Por Rocío Duque

La guerra es la pornografía de la violencia. Tiene su obscura belleza, llena de lo monstruoso y lo grotesco” (Chris Hedges, What it really means when America goes to War)

(En las fotos: Condoleeza Rice, interpelada por una miembra de Code Pink durante su comparecencia ante el Congreso sobre las políticas de tortura. Lynndie England en Abu Ghraib, publicada por Salon.com)

Mónica Brown, 18 años, soladada rasa y adscrita como personal médico auxiliar en Afganistán , ha sido la segunda mujer en la historia de los Estados Unidos en ganar la Estrella de Plata, una de las más altas condecoraciones en el ejército. (Woman Gains Silver Star -- And Removal From Combat)

El vice presidente Dick Chayne en persona le impuso la medalla por haber arriesgado repetidamente su vida al salvar a dos de sus compañeros heridos durante una emboscada de los Talibanes.

Unos días después de la ceremonia, Mónica fue removida de su puesto en la provincia de Paktika.

La razón? Está prohibido que las mujeres en las fuerzas armadas participen en acciones combate y, evidentemente, ella había estado en zona de acción durante un patrullaje de reconocimiento.

Esto levantó una vieja polémica en las Fuerzas Armadas y, por supuesto, entre las diversas tendencias del movimiento por los derechos de las mujeres. Más aún, hizo público uno de los secretos peor guardados en el Pentágono: el uso de mujeres en combate a pesar de la expresa prohibición de ello en los reglamentos del Departamento de Defensa.

Aunque en muchos países las mujeres han sido y son admitidas en las fuerzas armadas, en la mayoría sólo como personal auxiliar y médico. Los únicos en permitir mujeres en combate son Nueva Zelanda, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Noruega, Israel y Suiza. El Reino Unido limita su participación a la artillería.

En los Estados Unidos, la participación de las mujeres se remonta a los tiempos de la guerra de independencia aunque, teóricamente, no en posiciones de combate.

Un extraordinario documental, Lioness, hecho por mujeres, revela la situación de las combatientes en la guerra de Irak, quienes regresan a casa quebradas o endurecidas por la realidad brutal de la invasión:

A pesar de la política del Departamento de Defensa de prohibir mujeres en combate directo, los altos mandos de la milicia de los Estados Unidos han usado mujeres como parte escencial de sus operaciones en tierra en Irak desde el 2003. Las soldadas, que acompañan a las tropas masculinas en patrullajes y búsquedas casa por casa son conocidas como Team Lioness (equipo Leonesas) y han probado ser invaluables. “, se señala en su página de internet.

La polémica es acerca del derecho y acceso al trabajo, la participación social y, sin duda, la igualdad de oportunidades y el empoderamiento.

Algunos de los argumentos en contra de la participación de mujeres en combate son expuestos en la página de la capitana Barb . Una entusiasta de la guerra y de las mujeres en ella, la capitana Barb desmenuza, analiza y brillantemente argumenta en contra de los mitos y falacias al respecto.

Resume su postura así:

La realidad es que no hay absolutamente ninguna inteligente, lógica o sensible razón para que las mujeres no tengan participación en combate, con el tipo de guerra tecnológica que abunda hoy día.

Hay estúpidas razones políticas, patriarcales, religiosas y misóginas que excluyen a las mujeres , pero todas ellas pertenecen al Museo Natural de la Idiotez, al lado de los cinturones de castidad, las leyendas urbanas, la homofobia, fanáticos religiosos, senadores seniles, predicadores proselitistas y machismo militar..”

(Ay! Y luego dicen que el feminismo pertenece a la izquierda!)

A pesar de su brillante diatriba, de las toneladas de información y del indudable lenguaje feminista, el sitio de Barb está lleno de la mística romántica que adorna la guerra con virtudes de patriotismo, servicio y heroismo. Y ciertamente pierde el punto no sólo de lo que realmente hace la gente en la guerra , sino de lo que la guerra hace con y de la gente.

En abril del 2004 los rumores sobre los abusos y torturas que las fuerzas invasoras en Irak cometían contra los prisioneros de guerra dejaron de serlo. La incontroversial evidencia de ello, en videos y fotografías, fue presentada por primera vez al mundo por el programa australiano de televisión Dateline y por el sitio de Internet estadounidense Salon.com .
El nombre del lugar del horror se hizo famoso: la prisión de Abu Ghraib.

De acuerdo al Comando de Investigación Criminal del Ejército el DVD recibido con toda la información contenía: 1 325 imágenes y 93 archivos de video de abusos y tortura a prisioneros; 660 imágenes de pornografía de adultos; 546 imágenes de detenidos muertos; 29 imágenes de soldados simulando actos sexuales; 20 imágenes de soldados con suásticas dibujadas en la frente; 37 imágenes de guardias con perros entrenados aterrorizando a detenidos y 125 imágenes de “actos cuestionables”, según el críptico y puritano lenguaje de los militares.

Las fotos junto con los artículos de Salon.com están disponibles en la liga:

Alguien señaló que unas de las cosas más perturbadoras de Abu Ghraib no es sólo la brutalidad misma de las imágenes sino el hecho de que éstas fueron tomadas y que fueron tomadas con el propósito de divertirse. No fueron hechas para documentar ningún informe (por supuesto que no!) sino para enviarlas a amigos y familiares, como trofeo de guerra. Eran los mismos perpetradores quienes aparecían sonriendo y bromeando junto a los prisioneros desnudos y aterrorizados.

Y entre los horrores de hombres encapuchados y sometidos a toda clase de humillaciones y abusos, el rostro de una joven mujer destacaba, sonriendo a la cámara mientras señalaba divertida los genitales de un prisionero, o jalaba a otro con la cadena como a un perro, o simplemente fumaba un cigarrillo mientras sus compañeros se divertían “quebrando” prisioneros: Lynndie England es el rostro de Abu Ghraib.

Lynndie, nació en 1982 en un pueblo de Kentuchy y se crió en West Virginia, en una familia de clase trabajadora. A los 20 años tuvo un fugaz matrimonio y se enroló en el ejército como reservista, una opción económica para quienes desean escapar de trabajos mal pagados, duros y agotadores (esos se los dejan a l@s indocumentad@s) .

En Irak conoció a Charles Graner , quien trabajaba como guardia en Abu Ghraib. De acuerdo a la revista Mother Jones:

...conocido como el líder de la pandilla de abuso, Graner golpeaba a los detenidos y los forzaba a posar desnudos, a mansturbarse y simular fellatio [sexo oral] . Las fotografías muestran también a Garner posando con el cadáver de un detenido que murió durante uno de los interrogatorios de la CIA en Abu Ghraib”

No fue Irak, el único lugar donde Graner cometió abusos. Como guardia de prisiones en los Estados Unidos era conocido por su brutalidad y fue repetidamente reportado y suspendido en varias ocasiones. Entre ellas, una de las que reporta en la página de Wikiepedia sobre él:

...en mayo de 1996 se mudó a la correccional de Greene, una prisión de máxima seguridad...Casi el 98 % de los internos eran negros...y más del 95% de los guardias eran blancos. Los guardias en la prisión fueron acusados de golpear y asaltar sexualmente a prisioneros, hacer búsquedas en cavidades corporales a la vista de otros prisioneros. Hubo también reportes de abuso racial. Incluyendo reportes de guardias que escribieron KKK [las siglas del Ku Kux Klan] con la sangre de los prisioneros golpeados. En 1998 dos guardias fueron despedidos y otros 20 suspendidos, degradados o castigados por abuso a prisioneros”.

Sus primera esposa, Sataci Dean, había pedido repetidamente una orden de protección contra él:

Me aventó fuera de la cama jalandome por el cabello, me arrastró con todo y cobijas por el pasillo y trató de arrojarme escaleras abajo” narró ella al juez. Un amigo de Dean cuenta que más tarde Garner le llamó para decirle : “..si no fuera mi esposa, ella estaría muerta”

Nada de eso le importó al ejército de los Estados Unidos para reclutar y mandar como guardia a este energúmeno a Irak...o más bien, quizás por eso lo mandó.

Allá Lynndie tuvo una apasionada relación con Garner. En una interesante entrevista de Tara McKelvey , en la revista Mariclair (A Soldier's Tale ) , ella habla sobre ésta y el sórdido triángulo “amoroso” que Garner estableció con ella y otra de las implicadas en Abu Ghraib (Megan Ambhul) y más. En el mismo artículo, se entrevista al abogado de Lynndie:

De cualquier cosa que hicieran [sexualmente], él tomaba una fotografía” , dice Hardy, su abogado, “Le pregunté a Lynndie por qué se lo permitía. Ella dijo: 'tipos como estos. Yo sólo quería hacerlo feliz' . Para él , ella sólo fue una cosa con que jugar”

Tres mujeres han sido señaladas como responsables de la tortura a prisioneros en Abu Ghraib: Lynndie England, Sabrina Harman y Megan Ambhul. Dos de ellas han sido llevadas a juicio. Los cargos incluyeron: abuso sexual, físico y psicológico de prisioneros de guerra. Los militares se han cuidado de no usar nunca la palabra tortura.

En el caso de Lynndie los posibles 16 años de prisión que podría haber enfrentado se redujeron a tres y un descargo... honorable! a cambio de haber cooperado con la investigación.

Sabrina, acusada de los mismos cargos, sólo recibió 18 meses, eso sí, con descargo “no honorable” y Megan que se declaró culpable de maltrato a prisioneros antes de enfrentar juicio...nada. Sólo un descargo no honorable y a pagar dos semanas de su sueldo como multa. Sabrina es ahora esposa de Garner...( en mi opinión, con eso tiene ) Aunque para su fortuna, él ahora purga 10 años de cárcel.

Lynndie tiene un bebé de Garner.

De todos los implicados en las torturas y por lo menos un asesinato en Abu Ghraib entre julio de 2003 y febrero de 2004, unos 34 de acuerdo a reportes del Pentágono, en 44 casos , sólo 9 han sido acusados y llevados a juicio. Todos ellos soldados de bajo rango.

Nadie, absolutamente nadie en la parte superior del escalafón ha recibido poco más que una reprimenda. Y entre ellos, varias mujeres. Y estamos hablando de verdaderas “peces gordas”:

Mayor Generala Barbara Fast: Jefe de Inteligencia en Irak. Ella fue la encargada de organizar la “arquitectura de inteligencia” y fue parte del equipo que decidió establecer el Centro de Detención e Interrogatorios ( Joint Interrogation and Detention Center).

Brigadier Generala Janis Karpinski: Comandante de la Brigada 800 de la Policía Militar, a cargo de la supervisión de todos los centros de detención en Irak. Después de que las fotos y los videos fueron hechos públicos, fue degradada a coronela y recibió una carta de “reprimienda”. Ha declarado reiteradamente que ella sólo ha sido un chivo expiatorio.

Capitana Carolyn Wood, del 519 MI Batallón de la Inteligencia Militar. Oficial a cargo de interrogatorios y control en Abu Ghraib. Durante la investigación ha surgido que ella determinó la instalación de areas de aislamiento , conocidas como Hard Sites, los que, de acuerdo al mismo informe, dieron paso a los peores abusos. Wood tambié produjo un manual de reglas de interrogatorio ("Interrogation Rules of Engagement") , entre las cuales el desnudar a los prisioneros está permitido. No ha sufrido mas que una “calificación desfavorable” (???)

Quién dice que la milicia trata mal a las mujeres?

(Un exaustiva relacion y diagrama de cargos y responsabilidades sobre Abu Ghraib, en http://www.motherjones.com/news/feature/2008/03/abu-ghraib-chain-of-command.html )

Hoy es evidente que la tortura y el abuso de prisioneros no son meros accidentes o acciones perversas de mentes desequilibradas (aunque quienes las ejecuten las tengan) sino una política perfectamente asumida y planeada; una técnica diseñada , enseñada y promovida en los centros del ejército. Eso lo sabemos perfectamente en Latinoamérica. Y en realidad Abu Ghraib no es sino una muestra más de lo que por años el gobierno estadounidense ha promovido y ejecutado alrededor del mundo. Aún más, como explica Naomi Campbell en
The Shock Doctrine , las brutales medidas económicas del neoliberalismo no habrían podido imponerse en el mundo sin el auxilio del terror político, que tiene como una de sus armas principales la tortura. Pero, hay que admitirlo, es con Abu Ghraib que la cara femenina de ésta aparece no como la de una víctima sino de la victimaria.
Quizás nuestro empoderamiento viene acompañado necesariamente de todos las prerrogativas y riesgos del poder mismo.

Sin embargo el poder no es neutro, cito nuevamente a Rosen:

La "guerra contra el terror" ha sido acompañada de muchas dudosas expresiones de masculinidad. Se abre con "temor y sorpresa" pulverizando a un adversario debilitado. Crece con un patético presidente desfilando en un portaviones en un vuelo "Air Force" que afirma "misión cumplida". La pesadilla llega a su punto culminante con las cámaras de tortura de Abu Ghraib, erotizadas con correas y collares de perro aplicados sobre los cuellos de iraquíes desnudos acompañados de hombres y mujeres del ejército de EEUU que, vestidos fetichísticamente, practican castigos sadomasoquistas mientras sonríen a la cámara.

La cultura estadounidense es terriblemente patriarcal y militarista. Glorifica la guerra, prometiendo a hombres jóvenes (y a un creciente número de mujeres) un sendero hacia la autorrealización individual a través de la lucha patriótica. La confusa premisa es que gloria, honor, sacrificio y heroísmo (en sí mismos) pueden ser realizados a través de la barbarie militar. Y estos valores están inexorablemente ligados a los genitales masculinos, a la verga. ..Bajo la tiranía de la particular versión patriarcal americana, es casi imposible proponer una visión alternativa de masculinidad (menos de feminidad). Mientras muchos pueden debatir el significado de "masculinidad" en términos de virtudes tradicionales como "coraje", "fuerza", "honor", "sacrificio", tales términos no tienen nada que ver con los genitales masculinos o la potencia sexual. Superar esta contradicción sólo se dará con el fin del patriarcado. “

( Una cuestión de atributos masculinos: el coste oculto de la guerra por David Rosen )

La estructura de poder que ha permitido Abu Ghraib, Guantámano y los no sabemos cuántos hoyos negros de la “inteligencia” estadounidense y sus aliados, debería ser llevada a juicio. Hombres y mujeres por igual y, ciertamente junto a Bush, Chaney, Rumsfield y su pandilla salvaje, las compañias mercenarias que suplen torturadores y mercenarios (como Blackwater, CACI y Titan) y todos sus ejércitos de la noche Y ,sin duda, otra mujer: Condoleeza Rice, a cargo del Departamento de Estado y quien al ser interpelada en el Congreso por un senador sobre si ella consideraba tortura el simulacro de ahogar a un prisionero durante un interrogatorio (waterboarding, mejor conocido en latinoamérica como “pocito” o “submarino”) ella contestó:

Senador , la determinación de qué técnicas de interrogatorio son consistentes con nuestras obligaciones internacionales y la ley estadounidense la hace el Departamento de Justicia, no quiero comentar sobre ninguna forma específica de de interrogatorio”

Y, al final, quizás el problema no son las mujeres en la guerra o no, sino la guerra misma. Pero sin ninguna realista expectativa de que ésta desaparezca pronto de la faz de la tierra, probablemente la pregunta sea: Cuáles son los límites y la dirección de nuestro empoderamiento?

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