domingo, 28 de septiembre de 2008

ADELITAS EN EL SIGLO XXI

Por Josefina Chávez
La cultura opresiva y discriminatoria la hemos podido constar en algunas de las respuestas ante el rol protagónico de las brigadas de mujeres por la defensa del petróleo. Burla, hostilidad, descalificación, subestimación y vulgaridad, se expresaron desde inicios de la resistencia civil encabezada por las brigadas de mujeres en defensa del petróleo. Epítetos como: “son carne de cañón”, “pobres mujeres bajadas del cerro a tamborazos”, “verduleras agarradas del tianguis de Tepito”, “ni siquiera llegan al sexto de Primaria”, “viejas fodongas e ignorantes”, “se sienten justicieras”.
El discurso continúa con descalificactivos como: “pejeadelitas”, “ignoran lo que están haciendo y los alcances de ello”, “repiten lo mismo que el peje sin entender en absoluto”, “títeres de AMLO”, “deberían saber que tiene obligaciones que cumplir en lugar de andar realizando cosas que nos les quedan”,etc.
Para estas mentalidades, no es posible que las mujeres se expresen en el plano político y civil con pensamiento y decisión propia; si se organizan y participan tiene que ser porque hay “alguien” que las “manipula” y que piensa por ellas. O que les han hecho “coco wash” y son tontas, no tienen educación. O desde el pensamiento racista y clasista son descalificadas, por ignorantes y pobres.
Pero las adelitas del siglo XXI, les tienen sin cuidado estos ataques, no dejan de repetir, bailando, “que este movimiento es por el petróleo”.
Sin parar un minuto, las guardias corean las consignas, un ambiente festivo de miradas abiertas, sencillas y cómplices, de sonrisas. La alegría se contagia. Las brigadas tienen un color, un numero que las distingue; y un nombre: la Republica de las Mujeres, Rosario Ibarra, Enaguas Profundas, Margarita Maza de Juárez, Antonieta Riva Mercado, Oro Negro, Carmen Serdan, Leona Vicario, Amalia Solórzano, Juana de Asbaje, Las Adelitas, las Petroleras, Hermila Galindo y otras
En la esquina de República de Cuba y Bolívar la brigada numero 15, Coronela Alanis, ( en honor a una villista) se instaló temprano, su coordinadora organiza y da las indicaciones de cómo hay que cambiar las guardias; se dividen las tareas para poder aguantar el ritmo todo el día; por grupos se dividen por turnos de una hora para mantener bloqueada la calle; sin parar, corean consignas y cantan Así ininterrumpidamente todo el día, durante 12 horas.
Como a la una de la tarde, de pronto entra un carro , por la calle de Republica de Cuba, identifican que ahí va Rosario, rodean el carro, la saludan le piden autógrafos, la besan, Rosario Ibarra se baja del carro rojo, como ella, y esta encantada, echa un rollo les habla, precisamente había salido del Senado pues quería estar y ver a las brigadistas. Algunas las de buena voz toman el megáfono y cantan se inspiran y deleitan con algunas de las antiguas canciones mexicanas, las bonitas. Otra declama a Manuel Acuña; la poesía esta presente. Una fondita que esta en esa calle de Republica de Cuba, atrae a las brigadistas con las sabrosas tortillas recién echas, deliciosas, saben a la antigua. No dejo de imaginar como sabrían las tortillas que echarían las adelitas de la revolución mexicana, ¿A que sabría en maíz en esa época? en eso estoy cuando me toca el turno, cantamos la nueva versión de México Lindo, afino pues. Muchas caras conocidas; desde Marta Pérez Bejarano antigua luchadora en Tabasco, en Alianza Cívica, integrante ahora del gobierno legitimo es la secretaria de bienestar social. Ahí esta al pie del cañón con su Bufanda verde. Con mucha serenidad y cordialidad dirige a sus “coronelas”, podemos ver como consuela y abraza a una compañera a quien le acaban de avisar que falleció un familiar, nos quedamos serias y consternadas por ella, alguien la acompaña pues tiene que retirarse.
Muchas se reconocen de otras luchas, o del campamento de Reforma. Hay jovencitas, que quieren inventar nuevas consignas y se ponen a ensayar, Otras sentadas en la banqueta, cuidándose de las hormigas, platican, organizan, no faltan algunas que están bordando telitas para cubrir tortilleros, parte de su trabajo, aprovechan los ratos de descanso. La gente que pasa voltea algunas tocan su claxon de apoyo, las brigadistas les responden generosamente “ese apoyo si se ve”. Al caer la tarde se pueden ver a las varones de la cantina que está en la contra esquina, afuera en la banqueta fumando, por lo de la nueva ley, nomás ven y ellas les gritan “mirando también se esta apoyando”, sonríen. Las tienditas de la calle surten de chunches varios, refrescos, cigarros, dulces, papitas. En otra tienda que tiene venta de sillas algunas gritan que saquen las sillas, ellos también se ríen. Algunos, hacen muecas o insultan, ellas responden “esos son los que van al paredón”. Pero la mayoría que pasa, no arremete, las ve, en ocasiones como con sorpresa; desde un Turibus los turistas observan y ellas les cantan “ la gente se pregunta y esas quiénes son; somos las mujeres defendiendo la nación”, algunos saludas y sonríen, a lo mejor son ecuatorianos o venezolanos, o de algún estado de la República, quien sabe, pero así, se enteran de que hacen esas mujeres en bola con gorros, paliacates, mascadas, blusas, todas de verde; pues ese es el color de esta brigada. Las Coronelas verdes.
Con sentido del humor cantan la estrofa: “nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, se refieren claro al inicio de la resistencia en el 2006 después del fraude, pero también, identificándose con las luchadoras de los últimos dos años que han sido reprimidas por su participación, Atenco, Oaxaca, Chiapas, Sonora.
El último día el cerco se levantó antes de lo programado para evitar confrontaciones después de una tensa mañana el día jueves.
No cabe duda que en este siglo XXI, el movimiento amplio de mujeres en nuestro país ha retoma las calles, resurge. Las brigadistas del Movimiento de Mujeres por la Defensa del Petróleo, están ejerciendo una ciudadanía activa; luchando por libertades democráticas, por la defensa de los recursos energéticos del país. Están colocadas en una lucha política, y están exigiendo un rol protagónico en los temas de la agenda nacional. Como las navistas en su momento y las zapatistas enfrentando al ejército. Seguramente lo volveremos a ver. Porque las mujeres quieren estar en ese lugar.

2 comentarios:

Laura Patricia dijo...

Soy feminista porque soy mujer y me gusta apoyar a mi género en todo sentido, admiró a las mujeres que son parte de la historia de mi nación, de mi patria. Más apoyo a la mujer que es ánonima la de la vida diaria, la que cuida su hogar y comparté la educación de sus hijos con el padre de estos, la que trabaja, la que va a compras al mercado diario, la que se enfrenta a la realidad del día, la que vive y arregla lo que ella ve incorrecto y con sus propias perpectivas lo soluciona al momento, la que no sabe de leyes e injusticias, porque ella sabe cual es su propia justicia, para mi esas son la verdaderas "adelitas", las que no son de izquierda y tampoco de derecha porque no saben el significado de eso, y yo tampoco soy de izquierda , ni de derecha, porque para mi no hay como la vida diaria y hacer las cosas sencillas y humildes y con mi razón en lo justo sin dañar a terceros y ayudar al projimó.

Juan C. dijo...

Hermosa crónica de estas modernas adelitas que como las de hace un siglo se quitaron muchas de las telarañas que una sociedad patriarcal les impuso con un estereotipo que, desde niñas les dice que son inferiores, que son débiles, que hay cosas que no pueden entender, que fueron hechas para estar en su casa; y como en aquellos entonces han demostrado con creses que no son inferiores a nadie, que son más fuertes que muchos y que entienden más allá de lo que algunos podemos.
Algo que distingue a estas nuevas adelitas es que nunca han dejado de aprender, ya sea formal o informalmente, han combatido así la ignorancia que solo la TV sabe dar. Tengo la fortuna de conocer a algunas de estas mujeres que luchan, algunas con 6º grado de primaria, algunas otras doctoras en ciencias pertenecientes al SNI, pero todas ellas sabedoras de su papel en la historia de este país.
Mi admiración a todas ellas.